Cambio climático

Desde 1750, comienzo de la era industrial, la concentración de CO2 (dióxido de carbono) ha aumentado un 40%.

Este gas es el principal causante del efecto invernadero y su aumento es debido al uso de combustibles fósiles.

El sector forestal tiene una importancia clave en este proceso.

-       Por un lado es fuente o emisor del 15% de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) debido a la deforestación y a la degradación forestal.

 

-       Por otro lado, los bosques son sumideros de CO2, es decir, absorben y almacenan el carbono durante la vida del bosque o la vida útil de la madera aprovechada.

 

 

Ciclo del carbono

La madera, durante todas las fases de su ciclo, se muestra como un material versátil, adaptable y con gran multitud de usos. Además, la madera y sus productos derivados cuentan con el valor añadido de tener un papel relevante en la mitigación de los efectos del cambio climático, ya que la madera a lo largo de su ciclo fijará y almacenará CO2, principal gas causante del efecto invernadero.

 

Como hemos indicado, las masas vegetales, son sumideros de CO2, particularmente en las primeras etapas de su crecimiento, ya que al tener una actividad metabólica mayor, absorben más dióxido de carbono del que expulsan, quedando un balance neto positivo a favor del dióxido fijado. Este balance positivo, comienza a disminuir con el envejecimiento de las masas forestales ya que, del mismo modo que cualquier ser vivo, su metabolismo disminuye con lo que también lo hace su capacidad fijadora, pero no así su capacidad de almacenaje, puesto que el CO2 almacenado en la madera se mantendrá después de los diferentes productos que surjan de su transformación.

 

Así pues, nunca se tendrá que entender la extracción de madera de los montes como una actividad destructiva y perjudicial para el medio natural, sino todo lo contrario. Un ecosistema forestal y las poblaciones que hagan uso o disfruten del mismo, siempre se verán beneficiadas de una gestión adecuada y una silvicultura adaptada a cada especie y localización geográfica, ya que de esta manera se asegura una masa estable, sana y duradera.

 

 

 Huella ecológica

La “huella ecológica” es un indicador biofísico de sostenibilidad medioambiental que se define como el total de superficie ecológicamente productiva necesaria para producir los recursos consumidos por un ciudadano medio de una determinada comunidad humana, así como la necesaria para absorber los residuos que genera, independientemente de la localización de estas y que integra, además, el conjunto de impactos que ejerce dicha comunidad sobre su entorno, considerando tanto los recursos necesarios como los residuos generados para el mantenimiento del modelo de la comunidad.

Hoy la humanidad utiliza el equivalente de 1,4 planetas cada año. Esto significa que actualmente La Tierra tarda un año y cinco meses para regenerar lo que utilizamos en un año.

Las previsiones moderadas de la ONU sugieren que si las tendencias actuales de la población y del consumo continúan la misma tendencia de los últimos años, hacia el 2050 necesitaremos el equivalente de dos planetas para cubrir nuestras necesidades.

 

 

Conclusiones

La Tierra nos proporciona a toda la comunidad humana todo aquello que necesitamos para vivir y prosperar, entonces, ¿qué necesitamos para que la humanidad viva dentro de los medios del planeta único?

Los individuos y las instituciones de todo el mundo deben comenzar a reconocer los límites ecológicos. Debemos comenzar a hacer que estos límites sean prioritarios en nuestra toma de decisiones y, a utilizar el ingenio humano para encontrar nuevas maneras de vivir dentro de los limitaciones que tiene nuestro planeta.

Esto significa realizar una inversión en tecnología e infraestructuras que permitirán que funcionemos en un mundo limitado en recursos.

Esto significa también que debemos tomar medidas a nivel individual en el aprendizaje de un estilo de vida saludable para nosotros y nuestro entorno y de un consumo de recursos racional, sostenible y responsable.

A nivel colectivo, es fundamental una concienciación en la clase política para que comprenda que todo ello es necesario, urgente y tome las medidas necesarias para que la industria sea quién lidere esta cultura de vida sostenible.

Utilizar herramientas como la huella ecológica para manejar nuestros bienes ecológicos es esencial para la supervivencia y éxito de la humanidad. Conocer cuanta naturaleza tenemos, cuanta utilizamos y quién la utiliza es el primer paso que permitirá vigilar nuestro progreso mientras trabajamos hacia nuestra meta de vivir en un planeta sostenible.